Hablamos con Alejandro Noguera, un entrenador que ha vivido un gran año en el Club Deportivo Híspalis.

– Comenzaste el año al frente del equipo nacional y, a pesar de las adversidades, certificas la permanencia en Segunda Nacional. ¿Te esperabas vivir todo esto a tu edad?

No me la esperaba por el simple motivo de mi corta experiencia y aún así el club decidió darme esa oportunidad en una situación delicada, pero una cosa tenía clara: era posible conseguir el objetivo. También la ayuda recibida tanto del cuerpo técnico como de las jugadoras hizo mi trabajo mucho más fácil. Y siempre estaré agradecido por esa oportunidad.

– Y ahora lo terminas dirigiendo al equipo provincial… ¿cuál es el balance de lo que llevamos de temporada?

No tenemos un balance positivo acorde a lo que queríamos a principios de temporada. El equipo es prácticamente nuevo con muchas jugadoras jóvenes con muchísima proyección y también tenían que asimilar los conceptos de mis ideas, tanto de trabajo como de juego que eso tampoco es nada fácil. Estoy completamente seguro de que nos espera una segunda vuelta bastante buena con más alegrías ya que el equipo a día de hoy está muy cerca de lo que de verdad queremos de ellas.

– ¿Qué objetivos tenéis marcados?

Seguimos con el objetivo marcado desde el inicio de temporada que es quedar entre los 4 primeros. Somos conscientes de que al no haber realizado una primera vuelta tan buena como queríamos tenemos que apretar más ahora y aprender de los errores cometidos para que no nos vuelvan a pasar. Al ser un filial nuestro trabajo se ve reflejado para bien cuando vemos que jugadoras del equipo están contando con minutos y ayudando en todo lo posible al primer equipo.

– En términos generales, ¿qué balance haces de 2018?

En lo deportivo se podría decir que a día de hoy despido mi mejor año. Igual que en lo personal, ya que aprendí muchísimo de todas las cosas que me han pasado y creo que este año me prepara muchísimo para lo que está por venir.

– ¿Cuál ha sido tu mejor momento deportivo del año?

Es bastante difícil elegir uno. Me quedo con el partido frente al Santa Teresa B que ganamos 2-1 y certificamos la permanencia. También uno de mis mejores momentos, pero a la vez de los peores, fue el partido en Ceuta ya que se juntaba el cansancio y las adversidades del viaje como la necesidad de sacar los 3 puntos. Cuando se escucha el pitido final hay una sensación de felicidad que me invade y a día hoy la sigo teniendo recordando el momento.