Con esta carta se despedía Patricia Otero “Gallega” de sus compañeras y cuerpo técnico el pasado 13 de abril. Contra el Málaga disputó su último partido con la camiseta del Híspalis. Sus valores y honradez le han llevado a ser un referente dentro del club.

Queridas compañeras y amigas:

Tened en cuenta antes de nada, que esto no es una carta de despedida, no tendría fuerza ni voluntad suficiente para redactar un adiós. Quizás no pueda darse la ocasión de estar como estamos ahora, por lo que he de aprovechar la ocasión.  

Soy de las que reflexiona siempre las cosas que hace, buenas y malas, y sin duda alguna la experiencia de completar mi quinta temporada en el Club Deportivo Híspalis es digna de ser reflexionada. No puedo hacerlo de otra manera que escribiendo en este papel en blanco, porque a diferencia del rectángulo verde del campo, donde los límites si existen, aquí  mi alma puede expresarse incondicionalmente a través de las palabras.

No tengo 90 minutos en los que comprimir mis intenciones, no tengo árbitros que me juzguen de correctos o incorrectos mis actos, ni posición fijada en la vida como la tengo en el terreno de juego, donde debo de cumplir una función y llevar a cabo los objetivos planteados. No tengo órdenes que me indiquen donde debo o donde no debo de ir, no vivo con reglas, ni ruidos, ni miedo a fallar. No tengo una táctica ni cientos de ojos a los que satisfacer, pero ahora mismo creo que tengo a mis compañeras de mi equipo pendiente de mí. Por ello, me gustaría empezar pidiendo perdón a todas aquellas compañeras que en algún momento he podido hacer sentir mal con algún gesto, palabra o acción, nunca ha sido mi intención.

Además de ello, también debo pedir disculpas al cuerpo técnico y a vosotras por no haber podido rendir a mi nivel hasta mediados de temporada. Y a su vez, daros las gracias porque he podido salir de ese bache. Como todas ya sabéis, me iré. Pero no ahora, así que por mucho que pretendáis que llore, no lo haré, esperaré hacerlo un poco más adelante, quizás en el partido contra el Málaga, último partido en el que me pondré las botas a vuestro lado. A veces, una tiene que tomar decisiones que en muchas ocasiones no le gusta y que son dolorosas, como cerrar esta etapa de mi vida; pero en esta ocasión es necesario para coger impulso y continuar.

Desde un primer instante he entendido que para llevar este escudo, se necesita algo más un poquito de calidad, se necesita honradez, orgullo y valores que hay que cumplir. Cuando aceptamos el reto de venir al Híspalis, sabemos que no es fácil, que levantar este equipo requiere mucha fuerza y mucho compañerismo, y que en numerosas ocasiones hemos demostrado ser un equipo, y nosotras solas nos hemos dado cuenta de que siendo un equipo, todo funciona.

Y ahora me remito a cada una de vosotras, las que acabáis de llegar, y a las que parece que llevo toda una vida a su lado. Con las que he tratado más y con las que he tratado menos, no se puede estrechar los mismos lazos con todas. Muchas tomareis la decisión de seguir en el Club, y os animo a ello, siempre y cuando podáis cumplir con la filosofía y el cumplimiento que ello conlleva. No será fácil, pero recordar que podéis hacerlo si confiáis en vosotras. A las que no continuéis, solo desearos mucha suerte en la vida, que si vuestra pasión es este deporte, nunca lo dejéis y sigáis otro camino pero siempre pisando el verde, que es donde debéis de estar, porque todas y cada una de vosotras, valéis para esto. Si estáis aquí es por algo, y cuando más ganas de tirar la toalla tengáis, y cuando os den más ganas de abandonar, recordar que siempre habrá compañeras que no te dejen caer y te recuerden que eres al igual que todas necesaria para el equipo.

Al cuerpo técnico, debo daros las gracias por haber aceptado el reto de coger a este grupo de niñas que cuando habéis llegado eran una banda, habían perdido la ilusión por este deporte, y estaban más fuera que dentro.

En muchos momentos de la vida, parece que nada tiene sentido, y que por mucho que intentemos hacer las cosas bien, todo nos sale mal; pero no os permitáis nunca dejar de soñar, nunca abandonéis vuestros sueños por miedo, no esperéis que las cosas que deseáis vengan a vosotras, sed valientes, y nunca sintáis que habéis perdido o fracasado si algo no ha salido como esperabais. Recordar que si crees que se puede, se podrá, que no os detengan, que nada ni nadie os corte las alas, que no es cierto que cuanto más alto vueles, más duro será el golpe, sino que cuanto más alto vueles, pronto llegarás al final del camino, ese final que todas queremos, eso llamado felicidad, y que muy poca gente entiende. Esa felicidad que se encuentra en los pequeños detalles, y en este caso mis pequeños detalles sois cada una de vosotras. Gracias.